CÓMO AFRONTAR LAS EMOCIONES DIFICILES: LOS SIETE PELDAÑOS DEL EQUILIBRIO EMOCIONAL

Imagen emocion

Las emociones constituyen un aspecto fundamental de toda vida humana. Las emociones por sí solas no son ni buenas ni malas. El miedo, la rabia, la vergüenza, la tristeza, la alegría… Todas ellas tienen un carácter adaptativo y son importantes para la vida. Existen para tratar de resolver problemas, no para crearlos. Sin embargo también pueden ser la causa de sufrimiento y distintas dolencias físicas y mentales. Por eso, algunas como el odio, la rabia o la desesperación, reciben el nombre de emociones difíciles o dolorosas. Si frecuentemente nos hacen sufrir, es porque les oponemos resistencia y no sabemos manejarlas con habilidad. Por lo que es importante conocerlas y saber relacionarse con ellas. La emoción se expresa en el cuerpo a través de las sensaciones físicas, y tienen un carácter efímero. Lo que las mantiene en el tiempo son los pensamientos asociados y la manera en la que nos relacionamos con ellas. En el caso de las emociones difíciles o dolorosas, ¿Cómo te relacionas con ellas, con rechazo o con aceptación?
La práctica de la atención plena o mindfulness con las emociones desagradables consiste en reconocerlas y aceptarlas y aprender a no alimentarlas y a no dejarnos llevar por ellas.
Una vez que aparece la emoción, en lugar de intentar huir de ella o combatirla, hay que reconocerla y acogerla. Para ello se lleva la atención a la expresión física de la emoción, a las sensaciones corporales. Es muy importante dejar de alimentar la emoción. Para ello retiramos la atención totalmente de los pensamientos que la originaron y que la retroalimentan.
PRÁCTICA FORMAL:
1. Pararse: hacer una pausa, hacer un alto.

2. Respirar hondo, serenarse: para ello es útil llevar la atención a la respiración durante un tiempo.

3. Reconocer la emoción, no ignorarla. Tomar conciencia de la emoción.

4. Aceptar la emoción. Atender a la emoción, con actitud de curiosidad, apertura y falta de juicio. Centrarse en los efectos físicos de la emoción en el cuerpo. Atender a las sensaciones físicas.

5. Abrazar la emoción. Mantener la atención en las sensaciones físicas, observando cualquier cambio que pueda producirse. Puede ser que el corazón nos lata deprisa y con fuerza, o que notemos una opresión en el pecho o en el cuello, o una tensión en el vientre. Se trata de percibirlas con detalle y tratar de relajar la zona afectada, creando un espacio para que la emoción se exprese a través del lenguaje de las sensaciones corporales.

6. Comprender la emoción. Mirar alrededor de la emoción, acontecimientos que la causaron, percepción de los hechos, pensamientos asociados, efectos…
Soltarla y dejarla ir.

7. Actuar o no, según las circunstancias. Evaluar la necesidad de realizar o no alguna acción. Si la situación requiere una respuesta, tras haber aplicado los pasos descritos, estaremos en mejores condiciones que antes para generarla.

Referencia: “Aprender a practicar Mindfulness”, Vicente Simón

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